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domingo, 15 de mayo de 2011

RITUALES DE VELAS MÁGICAS



Las Velas representan la imagen de nosotros mismos. La cera corresponde al cuerpo físico, la mecha a la mente y la llama al espíritu. Por ello y por la ley de la analogía, podemos utilizar las Velas para así potenciar nuestros deseos, ellas, amplifican nuestros pensamientos para que así con el Ritual y código adecuado, podamos moldear el objetivo que se desee.






La Magia Blanca o positiva es aquella que no produce daño ni quebranta la voluntad de nadie, por lo que este Curso va dirigido a aquellas personas que desean ayudar y hacer el bien a los demás.

Las velas han sido siempre desde el comienzo de la historia de la humanidad un instrumento muy poderoso usado para la meditacion, rituales religiosos, y para la ampliacion de las energias curativas. En estos ultimos tiempos se han hecho varios estudios sobre el poder curativo de los colores y su aplicacion, es por eso que hablamos de la relacion directa entre los colores y las velas, usando velas de un determinado color, segun sea el caso a tratar o resolver, podemos ayudar a incrementar sus propiedades. El color de cada vela tiene su propia vibracion, que es esparcida y magnificada cuando la vela se enciende.
Antes de usar una vela, se debe limpiar el envase a utilizar de cualquier residuo de energia negativa, es decir retirar de su interior los residuos de velas anteriores. Despues puedes decir una oracion o bendicion antes de encenderla, tambien se debe limpiar con agua la vasija donde la vela estara encendida, ya que las vasijas o recipientes de las velas son recipientes de energias tambien y hay que limpiarlas, el agua hace todo, limpia todo, cambia las energias que puedan tener. Para encender la vela es preferible usar cerillas o fosforos, no un encendedor. Una vez que has usado una vela para un proposito especifico, la vela deberia estar dedicada al mismo uso siempre. Esto permite que la vibracion de la vela se fortalezca y evite que vibraciones conflictivas ocurran. Al terminarse siempre una vela se procede de limpiar con agua el recipiente donde de quemo, y a retirar los residuos de la vela, asi eliminas las energias que recolecta la vela que fue encendida.



 
 Las velas por si solas no van a curar una enfermedad, pero el hecho de tener fe y de orar, puede hacer que ocurra un cambio de energía; a los estudiosos nos dicen que mayoría de las enfermedades de nosotros los humanos son por llamarlos de alguna manera de tipo energético, por ejemplo una acidez estomacal muchas veces es producto de una rabia o bronca antes o después de comer, esta de la rabia es en si una carga de energía negativa que necesitamos drenar o eliminar, bien podríamos hacer una meditación para transmutar la energía negativa en positiva, colocar un incienso y encender una vela, pero somos tan solo humanos y nuestro nivel de aceptación de estas cosas no es muy bueno todavía, ya que somos meros aprendices, así que a parte de las cosas mágicas tenemos que recurrir a los medicamentos después de haber consultado aun medico capacitado. Este comentario es simplemente porque no queremos que recurran simplemente a terapias alternativas obviando los consejos de su medico.




¿Quién no ha utilizado alguna vez una vela como símbolo de petición? ¿Quién no se ha quedado prendido mirando el fuego de un hogar, mientras meditaba profundamente? Eso tan sencillo es la Magia de las Velas. Un arte que todo el mundo puede utilizar para renovar ilusiones, ayudar en las penas, enamorarse o……
 En la cultura mediterránea las velas y en definitiva el fuego, ha sido un símbolo importante, la fiesta del solsticio de verano, en San Juan el 24 de junio, es una de las fiestas más conocidas y en la cuál los pueblos mediterráneos ofrecen sus fuegos de purificación y buenos augurios, por otro lado las magnificas catedrales e iglesias del cristianismo, estuvieron entregadas a las peticiones de velas y es aun un uso muy común ver cantidad de ellas iluminando a sus Santos. Estas costumbres se trasladaron a los países latinoamericanos por los españoles y portugueses y luego fueron absorbidos por las culturas americanas. Ahora en estos países, también las velas son algo especial para todos.



Las velas pueden ser: de parafina, de cebo y de miel.
Las de cebo se utilizan únicamente para invocaciones de magia negra, no siendo recomendable el uso de las mismas para iluminar seres de luz; escogida generalmente con fines perversos.
Las de miel se emplean para hacer endulzamientos y armonizaciones; se desenrollan y con un palillo de dientes se escribe la solicitud y el nombre de quien se requiera.
Y las de parafina, las comúnmente más utilizadas, se adaptan a todos los fines.
 




Lo ideal es que la vela se encienda o con una cerilla de madera, que es un elemento natural, o con otra vela encendida con anterioridad. La vela debe encenderse siempre con la mano dominante en la persona, ya sea zurda o diestra, mientras que lo recomendable para encender una vela con otra es usar ambas manos. El apagado o extinción de la vida de la vela, es también un aspecto muy importante en la magia de velas. Por norma general la vela se deja consumir hasta el final, hasta que ella misma se apaga. Sin embargo, cuando se desea alterar ese proceso y el apagado es voluntario, el mejor sistema es apagar la llama utilizando los dedos. De esta forma, toda la energía que hemos proyectado a la vela, no se perderá en un soplido. También se puede utilizar un apaga velas de materiales naturales.


I. Los Antiguos
Las VELAS representan la imagen de nosotros mismos. La cera corresponde al cuerpo físico, la mecha a la mente y la llama al espíritu.
El pensamiento (la mente), a la vez, es la voz de nuestro espíritu y sólo las personas elevadas se comunican fácilmente con él, el resto de los mortales nos debemos conformar con pequeños mensajes que intuimos ó percibimos sin que a veces sepamos interpretar.
Ya desde tiempos remotos, la humanidad reunida alrededor del fuego, comprendía que éste era algo más, “el fuego sagrado”, tan importante de mantener siempre latente, fue utilizado por los sacerdotes y hechiceros como arma de poder y objeto de culto.
Es posible que las antorchas que se han encontrado en las tumbas del hombre de Neandertal demuestren que hace 50.000 años los hombres utilizasen el fuego en sus rituales funerarios, con el fin de favorecer el camino hacia el más allá.
Muy pronto, los sacerdotes se apropiaron de este regalo de los dioses y establecieron un lugar en los templos para cuidar de que la llama no se apagase, lo que pudo ser muy de agradecer en la población, dada la dificultad que suponía obtener el fuego. Hay constancia de que los egipcios, caldeos, persas, griegos, romanos, tártaros, hebreos, chinos e indios precolombinos mantuvieron el fuego permanentemente en sus templos. Era tan importante su custodia que en Roma se suspendía el ejercicio de la justicia y los asuntos administrativos si se apagaba el fuego que conservaban las vestales. Se había roto el nexo de comunicación entre los mortales y los dioses y hasta que no se volviese a tener el fuego no se ejercían actividades públicas. En la Grecia antigua un barco procedente de la isla de Delos, cuna de Apolo, iba periódicamente llevando una llama nueva cogida del altar del dios del Sol. Cuando emigraban para fundar colonias, los griegos llevaban con ellos carbones encendidos del altar de Hestia, para que en sus nuevas casas, quemase el mismo fuego de la metrópolis. El hogar, del que sus antepasados habían sacado sus dioses domésticos, se fue transformando en una especie de altar polivalente en el que se hacían ofrendas y sacrificios al Olimpo, después de haber servido para cocinar los alimentos. El pueblo hebreo también mantuvo el fuego sagrado. En la Biblia hay constantes referencias a este culto: Dios, en forma de lengua de fuego, toma los sacrificios que ofrece Aarón; las zarzas quemando del Hora i del Sinaí; el carro de fuego de Elías o el anunciado baño de fuego del Apocalipsis. Los cristianos tomaron culto de los hebreos en el siglo IV, son ejemplos, el fuego nuevo con el que se encendían las brasas del incensario, el cirio pascual y las lámparas del templo.
Toda la fuerza y magia que ofrecía el fuego fue transformándose en ritual y convirtiéndose en una costumbre poderosísima, dichas costumbres quedaron recogidas en pergaminos, papiros y piedras de las paredes de muchos templos y monumentos, otros secretos pasaron de boca en boca y de generación en generación.

Tan arraigado ha estado esto en nuestra genética que aún hoy en día el fuego nos sigue fascinando.

El fuego nos transporta a un estado mental especial ¿quién no ha quedado alguna vez prendido y absorto delante de una chimenea? Para la meditación y en muchas otras técnicas de concentración se utilizan velas.
Los métodos y sistemas que se utilizan son casi infinitos, dependiendo de cada cultura e incluso de cada persona que las utilice, se pueden utilizar además velas con formas (gatos, calaveras, figuras humanas, etc.), o bien los clásicos velones o velas que se venden en cualquier establecimiento especializado.

Pero, ¡cuidado!, porqué el verdadero mago, sabe que las velas por sí solas solo aportan luz y calor, y qué el verdadero secreto de la magia de las velas está en nosotros mismos.

Los seres humanos utilizamos códigos para todas las cosas, estableciendo nombres para cada cosa, hemos tardado miles de años en establecer en nuestra mente datos que ahora nos parecen sencillos, al igual que los animales existe un instinto genético que nos hace ser como somos. En la actualidad no comprenderíamos nada si nuestro pensamiento no estuviera codificado tal como ha ido aprendiendo desde hace miles de años, nuestro cerebro percibe, analiza y transmite de forma más perfecta que el sintonizador de radio o ordenador más perfecto del mundo, y lo hace sin esfuerzo, desentrañar el misterio de su funcionamiento es la labor más apasionante de cualquier científico.




La Magia sin establecer bases científicas, utiliza este poder, aplicando códigos e informaciones recibidas por seres humanos antiguos e incluso modernizando y añadiendo nuevos elementos a estos. Dichos elementos como ahora el caso que nos ocupa, la vela, ayudan a conseguir mejorar la práctica de estos rituales (códigos). La magia de las velas es uno de los instrumentos que el Mago o Bruja utiliza para transmitir su poder. Un poder que esta en todos y cada uno de los seres humanos.
Durante muchos años las velas vienen siendo utilizadas para traernos el equilibrio y armonía a nuestro día a día. La utilización de éstas en un ambiente adecuado, con los elementos necesarios y con un buen enfoque de nuestros deseos puede ayudarnos a conseguir aquellas cosas que anhelamos profundamente.


Es importante saber que, dependiendo de su forma o de su color, las velas nos van a ser útiles en unas situaciones u otras. Por esto, debemos conocer el significado de todas y cada una de ellas para saber en cada momento como y porque utilizarlas.


Al encender una vela tienes que estar relajado, en un lugar cómodo, a ser posible sin molestias alrededor y abierto a las sensaciones. Con esto conseguirás un ambiente agradable y muy propicio para la relajación. Apaga el resto de las luces para que sólo sientas la luz de la vela y la energía que te transmite, respira profundamente y procura focalizar tus deseos con la mayor claridad posible. Es muy recomendable que a la vez que enciendas la vela la complementes con algún tipo de incienso. Estas indicaciones te serán muy útiles cuando, más adelante hablemos de rituales y hechizos.


Presta atención y saca el máximo provecho de los beneficios que las velas pueden aportarte. Utilízalas y disfruta. Y SI QUIERES APRENDER MÁS PUES VEN A LA PLATICA DE RITUALES DE VELAS EL PRÓXIMO 28 DE MAYO EN LA GRAN PIRAMIDE (ENTRADA LIBRE).














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